Leishmaniosis

LEISHMANIOSIS

La Leishmaniosis es una enfermedad parasitaria transmitida por los mosquitos flebótomos. Es una enfermedad grave y de consecuencias fatales en muchos casos.

Afecta principalmente al perro aunque también es posible encontrarla en otros animales y en el hombre.

Los mosquitos en épocas calurosas (primavera-verano-otoño) toman sangre de perros infectados y posteriormente inocularán estos parásitos en nuevos animales o incluso al hombre. El parásito dentro del mosquito necesitará entre 4-25 días antes de poder ser inoculado al nuevo hospedador. Esto explica que la transmisión de la enfermedad no sea directa, es decir, perro a perro, sino a través de los mosquitos “flebotomos” y que estos, por su comportamiento biológico, saliendo cada tarde a buscar hospedadores para obtener sangre y regresando a su “escondite” cada jornada, difícilmente repiten los mismos lugares en las distintas jornadas.

El nuevo hospedador desarrollará unos mecanismos de defensa de los cuales dependerá su capacidad de resistencia ante la enfermedad, o en caso contrario enfermará y desarrollará los síntomas de la enfermedad.

Los signos clínicos son muy variados y pueden estar presentes o ausentes en diferentes pacientes, lo que complica su diagnóstico, especialmente para los médicos no habituados a trabajar con perros con leishmaniosis.

Podrían agruparse en signos externos (caída de pelo, crecimiento exagerado de las uñas, úlceras en almohadillas, callosidades en salientes óseos,…) y signos internos (insuficiencia renal, afecciones oculares, artritis, adelgazamiento, anemia,…).

Las estrategias para prevenir la leishmaniosis son muy variadas. Ninguna de ellas nos asegura un 100% de protección eficaz, de ahí que debamos usar varias a fin de reducir al mínimo el riesgo de contagio.

Se usan collares y pipetas sobre la piel que previenen contra la picadura de los mosquitos. Su eficacia es apreciable pero insuficiente para garantizar una total protección.

La reclusión de los animales a partir del atardecer es un complemento en la lucha, pero tampoco ofrece seguridad.

Actualmente se han desarrollado dos sistemas muy interesantes en los que la comunidad científica tiene depositadas grandes expectativas.

La “vacuna” contra la Leishmania (Canileish® de Virbac) ofrece seguridad y una buena tasa de protección que se acerca al 70-90% de los perros vacunados. Es un método cómodo y seguro, con protección durante todo el año. El único inconveniente es su precio algo más elevado que otros productos.

Por otra parte, se ha investigado mucho sobre el comportamiento de la respuesta inmunitaria de los perros ante el ataque de la Leishmania, fruto de lo cual se ha desarrollado un nuevo producto (Leishguard® de Esteve) que actúa sobre el sistema inmune del perro a fin de conseguir una respuesta inmune correcta y con ello una resistencia natural ante la Leishmaniosis. Es muy interesante pues puede prevenir la enfermedad y por otro lado puede ayudar a los perros infectados a una pronta y mejor recuperación.

Los tratamientos existentes no garantizan la eliminación de la enfermedad, pero, en la mayoría de los casos, pueden conseguir unos niveles de bienestar óptimos para el animal, si bien es verdad, que en algunos casos los tratamientos existentes son ineficaces, en cuyo caso el pronóstico se vuelve malo o muy malo.

Es recomendable chequear a nuestras mascotas cada año para descubrir la existencia de Leishmaniosis incipiente o su estado “libre de Leishmania” para poder así, con su veterinario, adoptar la mejor de las estrategias a seguir.