El parvovirus

PARVO VIRUS

El Parvovirus provoca una gastroenteritis hemorrágica muy contagiosa que en muchas ocasiones suele tener un desenlace fatal. Afecta principalmente a cachorros y adultos inmunodeprimidos o no vacunados.

El contagio se produce vía fecal-oral. El virus se elimina con las heces de los animales infectados y recuperados. No hace falta que haya contacto directo con las heces, el virus puede ser fácilmente transmitido de un lugar a otro transportado en el pelo del un animal, en zapatos y otros objetos. El virus es muy resistente en condiciones ambientales extremas y sobrevive largos periodos de tiempo.

Los primeros síntomas de infección son depresión, pérdida de apetito, fiebre y diarreas que pueden llegar a ser sanguinolentas. Debido al vómito y a la diarrea, los perros se deshidratan fácilmente y esto puede tener consecuencias fatales para el organismo.

Algunos animales pueden morir dentro de las primeras 48-72 horas después de iniciada la sintomatología. Es importante acudir a su veterinario si su cachorro muestra alguno de estos síntomas.

Una vez detectada la enfermedad, se instaurará un tratamiento dirigido a paliar los síntomas y combatir la deshidratación. Se aislará al perro infectado de los demás perros para evitar el contagio.

La mejor prevención en este caso es la vacunación. El protocolo a seguir es similar al del moquillo, y por eso se aplican juntas:

1ª vacuna a las 6-8 semanas de vida.

2ª vacuna a las 10-12 semanas de vida.

3ª vacuna a las 14-16 semanas de vida.

Vacunación anual.

Se recomienda que, hasta que un cachorro no esté bien vacunado, los dueños eviten que tenga contacto con heces de otros animales.

La higiene en lugares donde conviven muchos perros juega un papel importante, siendo el hipoclorito sódico (lejía) el único material capaz de inactivar al virus.