Ehrlichia

EHRLICHIOSIS CANINA

La Ehrlichia es un tipo de Rickettsia que se transmite por la saliva de las garrapatas duras Riphicephalus y produce acúmulos dentro de las células llamados mórulas. Esto provoca un cuadro de vasculitis similar al producido por Rickettsia. Hay varios tipos de Ehrlichias que provocan enfermedad pero E. canis es la más común y la que causa una enfermedad más grave.

Al contrario que las Rickettsias, esta bacteria no se transmite a la descendencia de las garrapatas, sólo se contagian las garrapatas que toman sangre de un animal en la fase aguda de la enfermedad.

La infección por Ehrlichia tiene varias fases:

Primero la fase aguda a las 1-3 semanas tras la transmisión por parte de la garrapata y que dura varias semanas, a la cual sobreviven la mayoría de los perros con un sistema inmunitario normal. Esta fase suele ocurrir en primavera-verano cuando las garrapatas son más activas. Los síntomas pueden ser fiebre, pérdida de apetito y de peso, secreción nasal y ocular, dificultad respiratoria, petequias y signos de sangrado.

Después, la fase subclínica, en la que los animales son portadores de la enfermedad pero no presentan síntomas, puede durar meses o años. Algunos perros eliminan la infección en este periodo, pero no es lo habitual.

Generalmente, los perros infectados pasan a la fase crónica en la que el organismo permanece dentro de las células y puede dar lugar a una gran variedad de síntomas, como la vasculitis y un déficit de plaquetas.

Un control hematológico aporta información importante para encaminar el diagnóstico, pero es importante realizar un recuento de anticuerpos frente a Ehrlichia, que puede ser variable en la fase aguda y es positivo en las fases subclínicas y crónicas.

Si existen manifestaciones clínicas compatibles y una serología positiva, se debe instaurar el tratamiento. El tratamiento en perros con títulos positivos pero sin sintomatología, puede realizarse para prevenir la progresión de la enfermedad, aunque no previene de reinfecciones.

El tratamiento consistirá en paliar los efectos causados por la enfermedad, administrar antibióticos y en algunos casos corticoides. El antibiótico recomendado es la Doxiciclina durante 28-30 días, los síntomas suelen desaparecer en poco tiempo. Otro tratamiento consiste en inyectar dipropionato de imidocarb 2 veces, separadas 14 días.

Para comprobar que hay una mejoría tras el tratamiento, se recomienda controlar principalmente la sintomatología, ya que el título de anticuerpos no disminuye inmediatamente en respuesta al tratamiento, puede tardar meses o años en ser negativos de nuevo o puede permanecer positivos toda la vida.

El pronóstico es bueno para perros en fase aguda, pero reservado en la fase crónica por la afectación de la inmunidad y la falta de respuesta a los tratamientos.

Es recomendable realizar una prueba serológica anual, también puede transmitirse la enfermedad por transfusiones sanguíneas, por eso es importante realizarla a a los animales de los que se toma sangre para realizar transfusiones.

La mejor manera de prevenir la infección es el control de las garrapatas, como se ha explicado en el caso de infección por Rickettsia, aunque en este caso las garrapatas no transmiten la enfermedad a su descendencia y su eliminación es un poco más sencilla.

Los gatos, aunque es poco habitual, también pueden verse afectados por Ehrlichia canis. La sintomatología similar a la de los perros, la serología, hematología y respuesta al tratamiento pueden confirmar la enfermedad. El tratamiento es similar al de los perros.